[Intro]

Una luz desnuda.
Diecisiete sillas.
Una grabadora sobre una caja.

[Spoken]

Mi nombre es Pilar.
Me llamo Tomás.
Soy Mirela.
Soy Mateo.
Julián, para lo que haga falta.

[Verse 1]

Clara conecta dos altavoces
que trajo usados desde la ciudad.
El viejo salón huele a humedad,
a yeso roto y electricidad.
Primero suena la llave de Manuel,
después un rebaño vuelve al corral.
La voz de cada cual ocupa el cuarto
que durante años dejamos cerrar.

[Pre-Chorus]

Y cuando el silencio pide permiso,
Teresa vuelve a respirar.
Desde la última fila dice:

«Sube el volumen un poco más».

[Chorus]

Aquí todavía queda alguien,
alguien que enciende, alguien que va.
Alguien que cuenta las ovejas,
alguien que espera el autocar.
Si nuestras voces caben en un archivo,
también cabemos en el porvenir local.

[Verse 2]

Suena Julián con sus tres trabajos,
Mirela hablando de descansar.
Mateo mide la madrugada,
Pilar pregunta quién leerá.
Yo escucho a mi abuelo entre las pausas,
aunque su voz no llegó a grabar.
El centro no era aquella casa:
era esta red que nadie supo nombrar.

[Chorus]

Aquí todavía queda alguien,
alguien que enciende, alguien que va.
Alguien que cuenta las ovejas,
alguien que espera el autocar.
Si nuestras voces caben en un archivo,
también cabemos en el porvenir local.

[Instrumental Break]

[Breakdown]

Se corta la luz.
Nadie se mueve.
Durante un segundo sólo se oye
el viento golpeando el ventanal.
Entonces Mateo enciende su móvil.
Después Mirela. Después Pilar.
Diecisiete luces pequeñas
dibujan el salón municipal.

[Build-up]

Sin altavoces, sin expediente,
empezamos juntos a cantar:

[Final Chorus]

Aquí todavía queda alguien,
alguien dispuesto a comenzar.
No con milagros ni promesas,
con una llave y electricidad.
Aquí todavía queda alguien,
diecisiete luces frente al cristal.
No hemos salvado este pueblo esta noche,
pero esta noche volvió a sonar.

[Outro]

La corriente regresa.

Nadie apaga su teléfono.

La grabadora sigue girando.

Aquí todavía queda alguien.
